“Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacer de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, de la libertad, y persevera en ella… éste será bienaventurado”. 

Santiago 1:23

 “Dios es amor. No nos necesita, pero nos quiere, y eso es lo más sorprendente”.

Rick Warren

 ¿Cuándo fue la última vez que te viste en un espejo? Tal vez fue cuando descubriste una nueva arruga que no tenías. O cuando te diste cuenta que los años no pasan en vano. Tal vez esta mañana cuando te arreglabas para el trabajo. Pero, ¿Algún día te has detenido a analizar quién eres?

El espejo es fiel y fidedigno. El espejo solo muestra lo que se le presenta en frente. Nunca miente, nunca vacila. Es impersonal, es frio y directo. Un espejo no titubea para mostrarte los años que han pasado. No se toca el corazón para hacerte sentir bien. Un espejo no muestra sino lo que eres frente a él. Qué más quisiera yo que los espejos me devolvieran lo que yo quiero ver. Pero solo me devuelven lo que soy, no lo que quiero ser. Eso me toca a mi lograrlo.

John Maxwell escribe en su libro “Cómo ganarse a la gente” que existe un principio que gobierna sobre cada ser humano. No se puede escapar, y no se puede evitar. Se llama el principio del espejo, y dice que cada persona da solo lo que tiene. No puede una persona dar lo que no tiene, sino que de lo que tiene da. Jesús lo dijo de esta forma “De la abundancia del corazón habla la boca”.

Cuando te topes con una persona que te lastima y que te hace sentir mal, no olvides que lo que dice y hace es solo el reflejo de la persona que es, pues nadie puede burlar al espejo y nadie puede dar lo que no es.

¿Te has mirado en el espejo de Dios últimamente? Cuando lees la Biblia y consideras los mandamientos de Dios, eres como un hombre que se ve al espejo y no se olvida de quién es. Pero aquel que hace lo contrario, es como un hombre que se mira cómo es, sale a la calle y se olvida de lo que vió.

Pero la Biblia también dice que Dios nos mira con ojos de amor y compasión. Juan 3:16 dice que tal fue el amor del Padre, que aun a su único hijo dio por nosotros. 

Ahora quiero que te veas en ese espejo: en el del sacrificio de Jesus en la cruz por ti y por mi. Cuando Jesús dio su vida por ti, automáticamente te convierte en una inversión. Dios invirtió a su hijo en ti. En otras palabras, Dios inviritió en ti lo más preciado que tenía, de tal manera que hoy no te ve como un perdedor, o como una molestia o un accidente. Cuando Dios te ve, ve en ti el sacrificio de Cristo; ve su sangre que te cubre, y te ve con el verdadero valor que tienes.

La próxima vez que te sientas deprimido, que pienses que no vales la pena o que nadie te ama, que eres una pérdida de espacio o de oxigeno, acuérdate de lo que le costaste a Dios y lo mucho que Él te valora. Dios te ama; el te amó antes de que Jesús muriera por ti. Es por eso que lo mandó para tu rescate. Y ahora que Cristo está en ti, ¿Cuánto más no te ama el Padre sabiendo que ha invertido en ti la sangre de su hijo?

– InstayLl