1 Reyes 19: 19-21

Es impresionante mirar cómo es que Eliseo responde al llamado de Dios en su vida por medio de Elías. Es un ejemplo a seguir para toda persona en cómo poder responder. Eliseo no tuvo dudas; no titubeó ni puso peros en el llamado, sino que lo recibió con brazos abiertos y con toda la disposición de su corazón. Es así como todo cristiano debe responder al llamado que Dios hace a nuestras vidas.

Tal vez Eliseo no sabía a lo que Dios lo estaba llamando. No sabía si debía profetizar o si debía morir. El no puso preguntas ni objeciones lógicas. El simplemente tomó el llamado tal cual Dios lo hizo. Asimismo nosotros, como Eliseo, aunque no sepamos para lo que Dios nos está llamando, debemos responder al llamado que Dios nos hace, y estar preparados para responder cuando ese momento llegue.

Veamos algunos puntos de la vida y ministerio de Eliseo que pueden ayudarnos a mejorar el nuestro propio:

1. Debemos recibir el llamado de Dios por FE.

      a. Sabiendo que tenemos un Dios sobrenatural.


No podemos mirar a Dios con nuestros ojos naturales. Pero podemos sentir su presencia, ver su mano en nuestra vida y su Espíritu Santo que nos guía hacía su Voluntad. Es por eso que la biblia dice que no andamos por vista, sino por fe. (2 Corintios 5:7). Así como nuestro Dios es un ser sobrenatural y debemos experimentarlo de manera sobrenatural, así también nuestro llamado es sobrenatural. No lo podemos ver con los ojos naturales, pero Dios nos lo hace sentir en nuestro espíritu.

2. Debemos recibir el llamado de Dios con HUMILDAD.

      a. Sabiendo que es un privilegio servir a Dios.

No es que Dios tenga necesidad de nosotros, sino que nos da el privilegio de servirle y ser parte de lo que Él está haciendo.

b. Sabiendo que hemos hallado gracia delante de Él.

Él nos ha seleccionado para cumplir su propósito en nuestra comunidad, escuela o trabajo. Somos parte de su plan, y Él nos quiere usar, no por quienes somos nosotros, sino por quién Él es.

3. Debemos recibir el llamado de Dios con OBEDIENCIA.

      a. Sabiendo que tenemos que renunciar a nuestra comodidad y distanciarnos de nuestra parentela.

En muchas ocasiones vendrán situaciones donde nuestra comodidad ser verá afectada. Tal vez no nos podremos levantar tarde en nuestros días libres, o ver programas y películas que antes nos gustaban ver. Ahora deberemos sacrificar más tiempo en el ministerio y llamado de Dios para nosotros, y ya no más dedicarle tiempo a las cosas que nosotros nos gustan. Debemos poner la voluntad de Dios antes que nuestra propia voluntad, y de esta manera demostrar nuestra obediencia.

Otras veces llegarán momentos en los que Dios no solo quiere bendecir a nuestra comunidad donde nosotros estamos, sino que también Dios quiere bendecir a otras comunidades, ciudades, estados o incluso el mundo. Es donde debemos tomar la decisión de separarnos de nuestra familia natural para poder ir y cumplir el llamado de Dios.

Vemos el ejemplo de Abraham, aquel patriarca de la Biblia, que para poder obedecer y recibir el llamado de Dios, tuvo que alejarse de su familia ya que al no hacerlo no habría podido llevar a cabo todo el plan y propósito que tenía para él.

4. Debemos recibir el llamado de Dios y tomar pasos de ACCIÓN en el camino.

Es aquel que no solo de dice, o se piensa o se toma por fe, sino que juntamente con la fe lleva acción: un acto que demuestra que mi fe no está estancada o es de labios para fuera, sino que estoy dispuesto a caminar en base a esa fe.

Miremos el ejemplo de Pedro, cuando Jesús se les aparece en medio de la tormenta, y Pedro pide que el Señor le llame para poder caminar también sobre el agua. Jesús le llamó, y pedro no se quedó en la barca, sino que juntamente con su fe hubo acción: el hecho de salir de barca y andar sobre el agua.

a. Sabiendo que son pasos de sufrimiento.

b. Sabiendo que son pasos de sacrificio.

c. Sabiendo que ya no mando yo sino que Cristo manda en mí.

- Pastores Camacho

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